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Dan de alta en EE.UU. a la recién nacida prematura más pequeña del mundo: tenía el tamaño de una manzana

"Saybie", como fue llamada por las enfermeras que la cuidaron, llegó al mundo en diciembre, cuando solo tenía 23 semanas de gestación.

30 de Mayo de 2019 | 16:30 | Publicado por M. Francisca Prieto, Emol / EFE / AP / AFP
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The New York Times (imagen referencial)
"Saybie", una niña nacida a las 23 semanas y tres días de gestación pesando apenas 245 gramos y midiendo 23 cm, fue dada de alta del hospital Sharp Mary Birch de San Diego (California), donde en diciembre se convirtió en la sobreviviente más pequeña de nacimiento prematuro.

Cuando "Saybie" -el nombre que le dieron las enfermeras que la cuidaron- abandonó la unidad de cuidados intensivos del hospital después de haber nacido con el tamaño de una manzana, pesaba ya 2,5 kilogramos y medía 40 cm, indicaron fuentes del hospital.

La niña nació por cesárea después que su madre fue diagnosticada con preeclampsia, un síndrome específico del embarazo que consiste en la presencia de hipertensión arterial, y altos niveles de proteína en la orina.

La mujer, quien autorizó al hospital a compartir la historia de su hija sin revelar la identidad de la familia, describió el nacimiento en un video producido por el hospital, como el día más aterrador de su vida.

"Les decía que no iba a sobrevivir, tenía solo 23 semanas", relató.

En tanto, los médicos dijeron a su marido que tenía más o menos una hora para estar con su hija antes de que muriera.

"Pero esa hora se convirtió en dos, y luego en un día, y luego en una semana", manifestó la madre.

Un milagro


El Registro de los Bebés más Pequeños, que está a cargo de la Universidad de Iowa, indica que "Saybie" podría ser la niña más pequeña del mundo que haya sobrevivido prematura.

El récord anterior para niñas lo tenía una en Alemania que pesó 252 gramos al nacer prematura, y en el caso de varones el récord va para un niño nacido en Japón con 268 gramos.

"Apenas podías verla en su cuna", recordó Emma Wiest, una de las enfermeras que cuidó a "Saybie". "Era increíble, tenía la mitad del tamaño de un niño normal de 23 semanas", agregó.

"Ella es un milagro, sin duda", dijo Kim Norby, otra de las enfermeras que se hizo cargo de la niña, quien tenía en su cuna un letrero que decía "diminuta pero poderosa".


"Saybie" durante sus días en la unidad de cuidados intensivos. Crédito: AP.

El neonatólogo Paul Wozniak, del hospital Sharp Mary Birch, dijo al diario San Diego Union-Tribune, que el primer problema con los niños tan pequeños al nacer es lograr que lleguen a respirar.

"Con los pulmones todavía no plenamente desarrollados los recién nacidos necesitan ayuda para respirar y por ello es esencial la inserción de un tubo extremadamente pequeño, pero un procedimiento tan delicado requiere un par de manos con mucha precisión para introducir el tubo por las vías respiratorias", dijo Wozniak.

A veces la intubación falla y eso contribuye a la elevada tasa de mortalidad entre los niños nacidos demasiado temprano -entre 30 y 50 por ciento de los nacimientos- pero, en el caso de "Saybie", el tubo entró en el primer intento, relató el médico.

Con el tubo en su lugar fue posible la administración de un compuesto químico que impide que los alvéolos apretados en los pulmones del recién nacido se adhieran unos a otros. Esto contribuye a reducir el estrés respiratorio en los niños que llegan al mundo antes de las 28 semanas de gestación.

Los prematuros son asimismo más propensos a adquirir infecciones porque han pasado menos tiempo conectados al flujo sanguíneo de las madres que los nacidos a término, y eso les priva de recibir los anticuerpos que residen en la sangre materna.

Pero "Saybie" superó todos esos retos.

"Aquí hemos tenido algunos de estos prematuros por nueve meses, o hasta un año antes de que puedan irse a casa", comentó Wozniak.

"Para mí es notable que 'Saybie' haya ido a su casa sin necesidad de oxígeno como ocurre con casi todos los niños tan pequeños, y sin un tubo para alimentación", agregó.

Por su parte, la madre dijo que celebraría todos los años el día que le dieron el alto.

"Me siento bendecida (...) ¡Es la bebé más pequeña del mundo y es mía!", dijo emocionada la mujer.


Una fotografía de "Saybie" tomada en abril pasado. Crédito: AP.
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