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Desinformación por noticias falsas: Expertos explican los daños de este fenómeno y cómo enfrentarlo

A raíz de los incendios que afectan a la zona centro y sur del país, diversos mensajes engañosos han circulado por las redes sociales, generando alarma en la población. Académicos analizan esta situación.

28 de Enero de 2017 | 17:13 | Por Millaray Lezaeta, Emol
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Por Whatsapp, Facebook, Twitter y a través de internet en general se difunde todo tipo de noticias falsa, que se mezcla con la información real, confundiendo y muchas veces desinformando a los usuarios.

El Mercurio (Archivo)
SANTIAGO.- Imágenes, videos, información y noticias falsas son parte de lo que se ha viralizado en las redes sociales durante los incendios forestales que afectan a la zona centro y sur de Chile. Tal ha sido el nivel de divulgación que han alcanzado estos contenidos, que las autoridades han tenido que salir a desmentirlos y el fiscal nacional, Jorge Abbott, anunció que investigarán el origen de estos falsos rumores.

"Posverdad"
Fue elegida la palabra del año en 2016 por el diccionario de Oxford y se refiere precisamente a aquello "que se refiere o denota circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública, que apelar a la emoción o a las creencias personales".


Pese a que este tipo de mensajes engañosos ha existido desde siempre, la desinformación y la llamada posverdad tomaron gran relevancia el último año, especialmente en Europa y Estados Unidos, por lo ocurrido con el Brexit y el triunfo de Donald Trump, respectivamente. En nuestro país, ha sido una de las principales preocupaciones durante la catástrofe y el combate de siniestros.

¿Hasta qué punto creemos todo lo que nos cuentan?
¿Qué se puede hacer para combatir las noticias falsas?

María Olivia Mönckeberg
Directora del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile

Para la directora del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, María Olivia Monckeberg, desde el Periodismo hay que tener una actitud muy clara frente a la posverdad. "Esto es como el antiguo dicho de mentir, 'mentir que algo queda'. De alguna manera lo que hace Donald Trump en EE.UU. con su campaña y ahora: mentir y darle un carácter de verdad a la mentira (...) Personas que no son periodistas están replicando falsedades. Hay que ser más rigurosos que nunca, tener muchos ojos y muchos oídos y de verdad comprobar en fuentes confiables. Ese es el rol del Periodismo", afirma.

La periodista agrega que es importante "que no caigamos en la trampa de la desinformación o la contra información". "Como periodistas y como ciudadanos tenemos que tomar un rol importante en evitar estos mensajes falsos que generan miedo y preocupación en la población (...) Circula lo mismo y al final la información va adquiriendo carácter de verdad y las personas se van auto convenciendo de una mentira, de una falacia, de algo que no es".

Para responder oportunamente ante las noticias falsas (fake news), Monckeberg cree que fue bueno que el Gobierno y los propios medios de comunicación estén tomando cartas en el asunto. "Es mejor que los medios de comunicación asuman responsablemente, sin histeria. Si hay efectivamente un riesgo, avisar a las personas. Pero luego de verificar o chequear la información o con autoridades que hablen", puntualiza.

Sebastián Valenzuela
Investigador del Centro de Investigación para la Gestión de Desastres Naturales (Cigiden) de la UC

"La diseminación de rumores, desinformación y "noticias falsas" es más antigua que el hilo negro. Lo que ha cambiado con las redes sociales online e internet en general es la velocidad y alcance que tienen", responde Sebastián Valenzuela, investigador del Centro de Investigación para la Gestión de Desastres Naturales (Cigiden) de la UC.

Para él, las noticias falsas pueden terminar perjudicando a los medios de comunicación y el periodismo que sí hace verificación y producen noticias veraces. "Puede que la gente deje de creer todo lo que venga de los medios, sean veraces o no. Porque si eso ocurre, los medios y los periodistas estarán menos inclinados a invertir en buena iniciativas como el fact-checking, periodismo de investigación. Y que por la competencia por captar la atención de audiencias cada vez más elusivas, los medios y periodistas se hagan parte de la diseminación de información falsa, por cuanto ésta tiende a ser más dramática y espectacular que la verdad", argumenta.

Valenzuela cree que los dos principales daños que causa la desinformación y la posverdad en la opinión pública son que "contamina el discurso político, en el sentido de que contribuye a la polarización y a la pérdida de "amistad cívica", en relación a lo ocurrido con Trump en Estados Unidos; y que "atenta contra la posibilidad de que las personas voten de manera informada". "Por ejemplo, en EE.UU., todos los sitios de fact-checking mostraron que Trump era, por órdenes de magnitud, más mentiroso que Clinton. Sin embargo, en las encuestas, los votantes consideraban casi tan deshonesta a Clinton como a Trump", ejemplifica.

Para combatir el fenómeno de las "fake news", el académico de la UC cree que por mucho que se corrija y se produzca información de buena calidad, "sirve de poco si hay personas que no están dispuestas a exponerse y creer esta información", y complementa que el éxito vendrá del lado de atacar la desinformación "a nivel de oferta más que de demanda" en relación a Google con la prohibición de publicidad en sitios que diseminaban información falsa y lo que está haciendo Mark Zuckerberg con Facebook.

"Las redes sociales pueden acelerar y aumentar el alcance de las campañas de desinformación porque tiene tres características que las hacen vulnerables a este fenómeno: que la gente confía mucho más en sus contactos en redes sociales que en medios de comunicación y fuentes autoritativos; que al conectar cada vez más personas de manera electrónica, acelera exponencialmente la diseminación de información haciendo más difícil inocular a la gente contra ella; y que cada vez más las redes son la fuente de información exclusiva para informarse, por sobre otros medios y fuentes.

Teresa Correa
Académica de la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales

Según la académica de la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales, Teresa Correa, lo más importante es "sospechar" y "cotejar los contenidos de estas supuestas noticias". En esa línea, asegura que "lo que pueden ofrecer los medios de comunicación formales es una ventaja comparativa frente a las noticias falsas que se difunden por Whatsapp o redes sociales, un espacio para cotejar la información y comprobar su contenido".

Respecto a la posverdad, Correa afirma que "la gente tiene una tendencia a exponerse a las cosas con las que concuerda" y de da un fenómeno en que "empiezas a creer que eso es verdad porque no escuchas a nadie que piense distinto".

"En Twitter o Facebook, se tiende a seguir a las personas con las que se tiende a concordar, a compartir una opinión o compartir ideologías. Si bien se puede optar a seguir a múltiples voces, se tiende a formar una especie de cámaras de eco. Una especia de grupo o ghetto, donde la gente escucha a los que piensan parecido a ellos. Si no me expongo a otras ideas, me empiezo a escuchar a mí misma. Lo perverso es que terminan escuchando y amplificando ideas que no necesariamente son ciertas, pero era lo que primaba dentro de una red cerrada en la que confiamos", explica.

Lo más preocupante sobre las noticias falsas, según la académica UDP, es que "cuando la idea de un grupo cerrado se empieza a asentar, da lo mismo lo que te digan, da lo mismo la verdad".

"Es un tema que va a ser cada día más recurrente y se va a transformar en un desafío importantísimo, de hacer esfuerzos extra, de extra chequeo para contrastar inmediatamente donde se originó y cuál es la fuente", concluye.
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